He encontrado ese lugar en la rodilla, que si lo tocas, reacciona como asustado, como pendiente ante el peligro; ese lugar del costado, que si lo acaricias, no hay ser humano que se salve: cosquillas aseguradas. Como si de un error de fábrica se tratara. Encontré, de repente el momento exacto donde la noche y la música bailan al compás de las olas y la soledad brilla como anfitriona de la mejor fiesta del día. He encontrado, por fin, esos besos tímidos y a la vez intensos que derriten hasta el más seco de los hielos, y despiertan hasta el más tranquilo de los mares.
Quizá el éxito esté en intentarlo... Sin parar... Intentarlo hasta cansarte, hasta que no puedas más, hasta que eso que tanto buscabas y esperabas llegue y llene ese hueco que tanto tardabas en rellenar. Quizá el éxito esté en perseverar e insistir por encima de todo, sin importarte lo que opine nadie a tu alrededor, porque tu único fin es conseguir eso que tanto deseas. O quizá no, quizá eso que tanto deseas llegue a base de tiempo y paciente espera... quizá llegue cuando menos te lo esperas, cuando creías que ya todo estaba acabado y tu vida estaba apunto de derrumbarse... Quizá no tengas que buscar al amor de tu momento, o quizá no tengas que buscar al hijo que tanto quieres, y de cuidarlo, educarlo, sumergirlo en el infierno en el que vivimos... Quizá en no intentarlo esté el éxito, pero yo prefiero pensar que está en buscarlo hasta el fin de tus días, sin tregua. Prefiero cansarme en movimiento que sent...
Hace poco más de cinco años, tras un largo viaje a mi querida Venezuela, decidí copiar la idea de mis primos de guardar todas las entradas de cine a los que fuera y colocarlas debajo de mi mesa de cristal, de forma que pudiera verlas siempre que quisiera. Pronto decidí ampliar el margen y opté por guardar todos los detalles en forma de papel dignos de recordar: pasajes, entradas de cualquier tipo, etiquetas de regalos, detalles,... Años después, y muy desgraciadamente, tuve que deshacerme de la mesa y decidí guardarlo todo en una sola funda, dentro de una carpeta gigante de fundas. Hoy, recordé que tenía varias cosas que guardar y, al abrirla, me di cuenta de que ya no cabían más allí, y que tenía que "inaugurar" una nueva. Es banal el hecho de tener que comprar una libreta nueva porque la que tenías ya se ha acabado, lo es. Pero es que lo que ocurre es que no se trata de una simple libreta, sino de un baúl de recuerdos que ya va por cinco años, y que reúne ese trocit...
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